Frederick Pfaeffle logró el éxito gracias a su perseverancia

Frederick “Fred” Pfaeffle Arana ha sido el Secretario Asistente Adjunto de los Derechos Civiles en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos desde marzo del 2014.

Él es conocido por sus esfuerzos en el Departamento de Justicia para resolver demandas por discriminación que mujeres, agricultores y ganaderos Hispanos han iniciado en contra del Departamento de Agricultura. También dirige a los equipos responsables de las investigación y adjudicación quejas de derechos civiles que alegan discriminación en el empleo por parte de los Estados Unidos.

Cuando era niño, Fred se imaginaba cómo sería vivir en Estados Unidos. Nació en la Ciudad de México de padres nicaragüenses y vivió en varios lugares, incluyendo México, Nicaragua, Delaware, Iowa, Brasil, Barcelona, Delaware y Florida.

“Cuando era niño, el idioma inglés era extraño para mí”, dijo. “Crecí escuchando historias acerca de Disneyland,  de este país como una nación poderosa, y de sus viajes al espacio. Todo era un misterio y yo aspiraba a ser parte de ese mundo”.

La familia de Fred se estableció en Florida cuando él tenía aproximadamente 15 años. Al principio se sentía como un extraño que no pertenecía a ese lugar. Sin embargo, la comunidad Latina era bastante grande en la Florida, y después de su primer año de escuela secundaria, comenzó a sentirse más cómodo.

Fred se volvió ciudadano naturalizado de Estados Unidos y pronto se dio cuenta de que la adaptación a la cultura americana significaba adaptarse a la cultura de trabajo también, así que comenzó a trabajar en un restaurante de comida rápida. Sus padres le inculcaron el valor de la educación y el siempre tuvo el deseo de ayudar a la gente de su comunidad, por lo que decidió convertirse en abogado.

“Como abogado conoces el sistema y las reglas”, dijo. “Sabes cómo se hacen las cosas, así que pensé que sería la mejor manera de ayudar a los demás”.

Fred asistió a la Universidad de Florida y a Florida International University. Se ofreció como voluntario para trabajar en la oficina de los defensores públicos, donde permaneció durante dos años.

Para pagar su colegiatura en la universidad, Fred trabajó como guardia de seguridad, como empleado de biblioteca, y como camarero de un club social los fines de semana. El el verano, también trabajó como obrero en un sitio construcción.

“Uno hace lo que tiene que hacer”, dijo Fred. “Aprendí lo difícil que es ganar dinero y lo importante que es tener educación, porque cuando eres profesionista, tienes más libertad para hacer las cosas que son importantes para ti y puedes crear tu propio futuro”.

Poco después de que se graduó de Florida International University como contador, Fred fue reclutado por una firma internacional de contabilidad. Por primera vez en su vida se sintió como un profesionista con gran potencial para hacer una diferencia en las vidas de otros. Ejerció como Contador Público Certificado hasta entrar a la facultad de derecho en University of Southern California. Consiguió un trabajo como profesor mientras su esposa trabajaba de tiempo completo. Vivían cómodamente y tuvieron una hija cuando Fred estaba cursando su tercer año en la facultad de derecho.

En ese momento, Fred sentía que estaba logrando el sueño americano. Después de convertirse en abogado, comenzó a ayudar a los refugiados centroamericanos de Guatemala a través de una organización no lucrativa llamada CARECEN (Central American Resource Center). Su misión era ayudarles a permanecer en los Estados Unidos por razones humanitarias. También se ofreció para ayudar a los refugiados Cubanos.

Tiempo después comenzó a trabajar como Director Abogado Adjunto del condado de Los Ángeles y tuvo una segunda hija. Todo estaba estable hasta que Fred sufrió una hemorragia cerebral en 1995, lo cual devastó a su familia.

“Tuve que aprender a caminar y hablar correctamente. No podía manejar “, dijo. “Fue un periodo de tiempo muy difícil para nosotros. Mi esposa se hizo cargo de mí y de nuestras hijas. Teníamos problemas financieros, nos declaramos en quiebra, y perdimos nuestra casa”.

Su recuperación tomó cerca de dos años, pero Fred fue capaz de recuperarse casi al 100 por ciento. Sin embargo, una vez que estaba en pie, la salud de su esposa comenzó a deteriorarse. Ella tenía una afección cardíaca degenerativa y después de varios años de lucha contra esta crónica enfermedad, falleció en el 2008.

Otros podrían haberse dado por vencidos, pero Fred se concentró en su familia y en su fe.

“Lo que me dio fuerza para seguir fue mi familia. Mis hijas eran mi preocupación principal. Tenía dos niñas pequeñas y yo era el único sostén de la familia, así que tenía que ser fuerte para ellas. Mi fe también me dio fortaleza. Crecí como católico y eso me ayudo bastante. Sentía como si tuviera una misión; quería ayudar a la gente y eso fue una gran motivación para mí”.

Ese mismo año, el presidente Obama fue electo y Fred fue reclutado para trabajar en esa administración. En el 2010, comenzó a trabajar como abogado para el Departamento de Agricultura, y parte del cumplimiento de su misión era ayudar a la comunidad Hispana en los Estados Unidos, ya que al ayudar a los que se encuentran en una crisis financiera, se espera evitar una crisis humanitaria. Fred también ha evitado que miles de personas sean víctimas de discriminación en el país.

En el futuro, su objetivo es continuar haciendo contribuciones importantes para la comunidad Latina.

Cuando se le preguntó qué consejo le daría a las personas que se encuentran en situaciones similares, o a aquellos que tienen dificultades financieras o grandes retos que superar, esto fue lo que Fred compartió:

“Busquen una misión más allá de ustedes mismos y encontraran fortaleza para seguir adelante”.

Fred Family

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